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Entrevista 

Mario Sánchez Nevado: «El arte tiene que llegar a todo el mundo»

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Mario (Premiá de Dalt, Barcelona, 1985) es un artista independiente que usa el Photoshop como nadie, pero no para quitarle arrugas a la Preysler, sino para dar rienda suelta a ese caudal creativo que le inunda. Y así, diseña portadas para cedés musicales, expone en Londres o en La Habana, edita un libro, compone una melodía o realiza un video con aires de Buñuel. Es ilustrador y director de arte de Hysterical Minds, un colectivo artístico internacional. Es padre de una obra surrealista, gótica, irónica y conceptual que crece en número y en calidad. Hemos hablado con él de sus proyectos, sus inquietudes artísticas y sus motivaciones creativas. Su nombre artístico es Aégis Strife.

¿Cuál sería la categoría que mejor te definiría: artista, creador, pintor, ilustrador…?

Yo me vendo como ilustrador y director de arte. Así, a secas. Sin más florituras. Ilustración por mi cuenta y dirección para otras personas.

En tu biografía se observa que naces en un pueblo de Barcelona, estudias en Murcia y ahora vives en Madrid. ¿Qué opinas de la polémica sobre lo autonómico y la unidad de España?

Las fronteras, que son límites imaginarios, lo único que hacen es separar a las personas. Los territorios materiales no pertenecen a nadie en concreto. Poner fronteras entre los países me parece una gilipollez, por tanto poner fronteras entre comunidades o provincias me parece, eso mismo: una gilipollez. Lo único que hace es disgregar a la gente. Es segregarla.

¿Cuáles serían las cuestiones humanas que más se reflejan en tu creación?

Lo que yo hago es hablar de lo cotidiano. Cualquier acción que realizamos, por ejemplo que nosotros estemos hablando. Es algo cotidiano que percibimos por los sentidos (la vista, el oído, el olfato, el tacto) y no nos damos cuenta que hay como un velo detrás de oscuridad, donde hay cosas que están pasando a ritmo frenético y que percibimos de una manera subconsciente y abstracta. Yo lo que intento hacer es que de esa oscuridad que yo capto, tomo un milisegundo, le doy un poco de luz para que se vea la acción en su punto álgido  y mostrar con lo que no vemos una explicación de lo que sí percibimos.

Cubierta de «Álter», de Gabriela Vallejo (Argentina) / Foto: aegis-strife.net

Cubierta de Álter / Foto: aegis-strife.net

 

El arte sin compromiso ¿es posible?

No.

¿Cómo surge y cuándo esta vena artística?

No lo sé, porque siempre la he tenido. Lo típico: empiezas de pequeño dibujando los personajes de Disney o el Mortadelo. Luego en la adolescencia, los personajes de los videojuegos. Nada propio, te limitas a copiar. Hasta que llega un momento en que te pones a hacer tus garabatos y tus cosas, y poco a poco, es como una bola de nieve, que va girando, va girando. No sé decir realmente cuándo empezó, porque siempre ha estado ahí. No hay en mi vida un punto de inflexión.

Ahora que tienes ya una producción artística considerable, ¿eres capaz de echar la vista a atrás y ver etapas?

Claro. No me preguntes por qué, pero suelen estar muy definidas por años. Se nota una cierta homogeneidad en todas las piezas que son del 2007. Se nota otra homogeneidad distinta las que son del 2008. Luego, las piezas del 2009, 2010 y 2011, forman un conjunto, porque son unos años en los que yo estaba lingüísticamente perdido. Entonces ahí se agrupan más. Luego las del año pasado y las de este año, no son tan diferentes entre sí ni tan eclécticas, pero sí hay un nexo común entre todas.

«El arte es una herramienta muy buena para contar mentiras y así, mostrar la verdad»

 

¿Dónde buscas la inspiración? ¿La música es fundamental?

Sí, siempre. Yo no puedo vivir sin ruido a mi alrededor. Siempre tengo música puesta. Me gusta mucho la música experimental, la música progresiva, la mezcla de ruidos, que te teletransporten, que sean muy atmosféricas. Veo una correlación muy directa entre la música que escucho y las piezas que produzco.

¿Tus símbolos preferidos o la iconografía que más repites?

Las mariposas y los peces. Los peces siempre los pongo en el aire, casi nunca los pongo en el agua. En plan de sacar las cosas de contexto. La magia que tienen las cosas sacadas de su sitio. Porque tendemos a analizarlo todo en un contexto determinado y a no ver la esencia de las cosas realmente. El tema de las mariposas habla de la liberación, del cambio, de la metamorfosis. Me sirve para poner un toque muy irónico porque en piezas muy oscuras, muy macabras y grotescas, pones mariposas que sirven de contraste, una cosa muy bonita que parece que no viene muy al caso, que te saca un poco de ese contexto.

Has hablado de contraste. Permíteme un mal ejemplo, tu obra parece un pepinillo bañado en chocolate. Apetecible por fuera, ácido al morderlo. ¿A qué se debe?

Me gusta engañar. El arte es una herramienta muy buena para contar mentiras y así mostrar la verdad. Si cuentas la verdad directamente, la gente es tan consciente de lo que cree que es la verdad que les va a pasar desapercibido. Si les cuentas una mentira, les va a crear el efecto contrario y les va a hacer pensar sobre la verdad que ellos conocen.

¿Puedes decir que vives de tu obra ahora?

Sí, por suerte.

«Si no limpias todo tu egoísmo a la hora de intentar ser solidario con los demás, no vas a poder hacer ninguna revolución ni ningún cambio»

¿Se convierte la obra en mercancía?

Me gustaría vivir en un mundo en el que no se funcionase con dinero. Pero no es el caso. Soy una persona, hasta cierto punto, bastante antisistema, pero hay cosas del sistema que me interesan. Por ejemplo para mi producción me interesan mucho los medios digitales y eso si no estás en el sistema no se puede. Es que además, tienes que pagar las facturas. Tiene relación con cómo se valoran las cosas. Esto del circuito del arte, de utilizar las piezas artísticas como si fuese una inmobiliaria, a mí no me parece ético. El arte tiene que llegar a todo el mundo. Mientras me pueda pagar mis cosas, tenga un poco dinero para hacer una vida normal, porque no soy una persona excesiva ni especialmente materialista. Con poder hacer lo que me gusta y no morirme de hambre con ello, me conformo.

Has estado comprometido con el movimiento del 15-M ¿Qué le pasa? ¿Está latente? ¿Está cogiendo impulso?

No lo sé. Lo dejé hace un año y pico. Por una sencilla razón filosófica, la gente está intentando algo muy bonito pero no lo hacen bien. Están intentando hacer la revolución de puertas para afuera y para hacer eso primero tienes que hacer la revolución de puertas para adentro. Si tú no limpias todo tu egoísmo a la hora de intentar ser solidario con los demás no vas a poder hacer ninguna revolución ni ningún cambio. Hacías cualquier asamblea, cualquier actividad, y la palabra más repetida era “yo”, cuando era un movimiento solidario, global, para nosotros, para vosotros, y no oías más que “yo”. Y me dije para oír hablar de “yo” me estoy en mi casa y ya contribuiré en lo que pueda.

Cubierta de «Indelible», de Dawn Metcalf (Canadá) / Foto: aegis-strife.net

Cubierta de CD Doubts and fears, del grupo musical español Night in Wales / Foto: aegis-strife.net

¿El artista se desnuda en su obra?

Por supuesto. Ten en cuenta que yo estoy hablando de mi vida cotidiana ahí. Por eso utilizo un lenguaje que es muy ambiguo para que la gente pueda sentir algo, pero no lo pueda descifrar pues de otra manera me voy a sentir desnudo, vulnerable. Siempre pongo una barrera de ambigüedad muy grande. Aunque hay gente que obviamente lo ve. La gente es más espabilada de lo que yo pensaba.

¿Te gusta conocer la opinión del público ante tu obra?

La opinión me es indiferente. Opinar sobre algo viene dado por una serie de contextos sociales, culturales, educativos… que tú mismo ni siquiera controlas. En los gustos de la gente no me meto. Otra cosa es que la gente se te acerque para comentar la estructura o la narración. Eso es diálogo. Esa dimensión cognitiva o de desciframiento intelectual, esa sí me interesa más que la cuestión del gusto personal. Me da lo mismo que la gente me diga que le gusta como que no le gusta, es algo que yo no puedo controlar.

¿En qué estás trabajando ahora?

Con Hysterical Minds, sacamos un libro hace meses y estamos con la promoción. Estoy con una nueva exhibición, que si no pasa nada, saldrá dentro de un mes o cosa así. Estoy trabajando con la editorial Harlequín para la segunda parte de The Twixt, hice la primera portada del libro de Dawn Metcalf hace unos meses y estoy con la segunda. Estoy ilustrando cedés de varios grupos musicales. Me estoy preparando una serie de proyectos para dar unos cursos. Me interesa la pedagogía sobre ilustración y dirección de arte. Enseñar sobre instrucciones visuales. Cómo desgranar una imagen para darse cuenta de si se está haciendo bien o no. Me interesa saber si hay gente interesada en esto.

'Betrayal', ilustración del calentamiento global (2012) / foto: aegis-strife.net

Betrayal, ilustración del calentamiento global (2012) / foto: aegis-strife.net

En tus trabajos, la mujer tiene un  protagonismo de excepción. ¿Es obsesión, un recurso, una reivindicación, o hay algo más?

Hay dos motivos: el primero es el estético. Más que nada por la sinuosidad que tiene de manera natural el cuerpo de la mujer; y por otro lado, es por el tema de recursos. Es muy, muy difícil encontrar hombres que te quieran posar. Mucha gente piensa que utilizo el recurso de lo femenino por algo conceptual, pero realmente no es así.

Parafraseando una expresión de Barceló, ¿en tus creaciones hay más preguntas o más respuestas? ¿Más tinieblas o más certezas?

Creo que siempre hay más preguntas y, visualmente, muchas tinieblas, pero conceptualmente hay más certezas. Muchas de las imágenes son como dar una hostia a alguien en la cara. Es como darle un paquete de regalo que lo abres y te sale el muelle con el payaso y te pega en toda la cara, pues algo así. Como he dicho antes es jugar con la percepción y engañar, para mostrar no la verdad sino mi verdad.

Se va borrando tu disco duro donde tienes toda tu obra, hay que salvar una, ¿cuál sería la elegida?

Me preguntan muchas veces cuál es mi favorita, y la verdad es que no lo sé.

«Sin Internet no llegas a ningún sitio»

¿Por qué Aegis-Strife?

Yo tenía catorce añitos y empiezas a navegar en internet, te metes en las salas de chat, y tienes que escoger un seudónimo. Y te ves en la tesitura de llamarte Mario14 o elegir otra cosa. A mí en ese momento se me ocurrió Aegis, primero porque estaba estudiando mitología, y es el escudo de Atenea, la égida, … Y por otro lado, porque entonces había un disco de un grupo de música que se llamaba Aegis y me gustaba muchísimo. Entonces, me pillé el Aegis. El Strife vino por el apellido de un personaje de un video juego que me gustaba. Los mezclé y así estuve muchos años.

¿Qué ha supuesto para ti y tu obra la generalización de internet y las redes sociales?

Internet es donde todo empieza y todo acaba. Lo es todo. En internet, te haces tu sitio, tienes un montón de redes sociales donde puedes subir tu trabajo y la gente si quiere te comenta, comparten o si no quieren no lo hacen. Si eres contante, si cuidas a la gente que te va siguiendo y actúas de manera natural, poco a poco, la gente acaba haciendo el trabajo por ti. Como no soy restrictivo, dejo que la gente haga lo que quiera con las piezas, porque al fin y al cabo el arte es para llegue a todo el mundo. Yo no creo a la gente que dice que el arte es suyo y para él. El arte sin espectador, no es arte, no es nada, es una nebulosa que tú dices que existe pero no es tangible. Me interesa que la gente vea lo que hago. Todos creamos por egocentrismo puro y duro. Sin internet no llegas a ningún sitio. Es una herramienta de promoción fundamental que es lo que a mí me ha dado a conocer y lo que me ha ayudado a sacarme el trabajo. Todo el trabajo lo saco a través de internet. El 98 % de los encargos que tengo son a través de internet. Es el alfa y el omega, no hay más allá.

Cubierta de Indelible / Foto: aegis-strife.net

Cubierta de Indelible / Foto: aegis-strife.net

Para terminar, ¿que ha supuesto para ti el contacto con la UDIMA, los profesores Carmen, Rodolfo… los alumnos… la exposición…?

cartelPLas jornadas han sido muy interesantes por compartir los puntos de vista de los profesores, las hipótesis de los alumnos que casi todas han dado en el clavo, y que han desgranado mis piezas símbolo por símbolo en cosas que yo no había caído todavía. Han sido muy reveladoras, me han ayudado a construir el discurso que engloba toda la pieza que haces, te da capacidad para verbalizar lo que haces, así no andas por las ramas por no tenerlo claro. Ha sido la “patadica” en el culo que me hacía falta para decir: esto es lo que hago. Ya me he encontrado del todo. Y cuando quiera vender la moto, con toda la honestidad del mundo, ya tengo el discurso preparado. Lo importante es que la gente te entienda, no que tú quedes bien. Estas jornadas me han venido muy bien para entenderme desde lo que me han aportado los demás y lo que yo he tenido que investigar para aportarles a ellos.

Mario sigue desnudando su interior, porque es así de comunicativo y cercano. Hablamos de lo poco que aprendió en la universidad y de lo mucho que le ha enseñado la vida. Es un luchador nato. La grabadora se detiene. Mario apura la cerveza. Le gusta que esté bien tirada. Y en un despiste mío, se ha puesto a hablar con la señora de la mesa de al lado. Hablan de animales de compañía y del cuidado que hay que dispensarlos. Le gustaría tener un perro que le acompañase mientras crea, pero ahora no puede ser, se tiene que conformar con la música y las musas. Tampoco están mal como compañeras de camino.

Jorge Plasencia // Madrid

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